sábado, 25 de abril de 2009

la realidad se comba
como un tablón mojado.
pequeñas dunas del tamaño esquivo
del pie de los bañistas,
la luz convierte en luz las hojas.

considerarme abierto en
canal,
desde la ingle sin viento hasta
la cueva muda
de la garganta, o bien correr.

Hoy sé llegar al mar.

¡qué diferentes son las pieles de mis fieras!
ni tú la tristeza: confesar
esta extrañeza que me aferra cuando miro
mis propias manos escribiendo esto.

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