lunes, 27 de abril de 2009

Palpando los latidos
del aire en las cortinas, como si el cielo hubiera
puesto su corazón en tu ventana.
Arriba hay un bostezo enorme, mientras
me dices
que ya no me soportas
me sé quemar los ojos contu cuerpo,
servírselos al dente -como te gusta a tí-
a la memoria
que guarde
de mi tu piel.

La gente agita agita su cansancio, agosto
sabrá cuidar de las estatuas
de hielo que llamaste amor.

El aire curva el último suspiro y vuelves
a hacerme el
amor,
lo que los árboles deciden que es amor,
lo que el ladrillo roto
permite.

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