nuestros,
pero que viven fuera,
en situaciones hipotéticas, en los objetos
que juegan en la luz
a iluminarse mal.
como infartos de frío
que nos dejaran sin respiración,
al acercarnos,
intuitivamente.
No creo que el miedo duerma dentro de nosotros,
ni que duerma,
solo descansa donde lo dejamos.

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